De alguien para nadie

Buenas películas con buenas intenciones

Posted in cine by J on abril 12, 2014

Hay actores que llevan a un personaje grabado en la cara, por costumbre o nacimiento parecen destinados a identificar emociones iguales en todas sus películas, son especialistas en su rol y la versatilidad que ha veces tanto se admira en los actores pierde su importancia.

irons

Por ejemplo Jeremy Irons, que materializa con la expresión de su cara la pasión contenida, la sensación de estar siempre a punto de explotar. O los actores de sonrisa perenne, como Robin Williams, experto en transmitir inocencia casi siempre contrapuesta a algún tipo de brutalidad (un niño en “Jack”, un profesor liberal en “El club de los poetas muertos” o un locutor de radio en zona de guerra en “Good Morning Vietman”. En la película a la que pertenece el fragmento de arriba (“El rey pescador) interpreta a un “buen chiflado” que pierde a su mujer en un asesinato colectivo alentado, involuntariamente, por un programa de radio que dirige el inefable Jeff Bridges, que al encontrarse con él por casualidad y carcomido por la culpa decide ayudarle en lo que pueda, que resulta ser conquistar a una chica (también expresión de lo inocente: pequeña, delgada, extremadamente pálida).

robin

Mientras que en la mayoría de los guiones convencionales el final consistiría en que el chiflado se lleva a la chica y el arrepentido locutor limpia su conciencia aquí nos encontramos con un giro interesante, y es que una vez que consiguen su objetivo y la pareja está poco menos que formalizada, Perry (así se llama el particular Romeo) revive la muerte de su mujer y se queda catatónico, con lo que el final feliz queda truncado, y el locutor, Bridges, lejos de compartir el destino trágico de su nuevo amigo recupera la confianza en si mismo y vuelve a su programa, y además con el mismo tono agresivo que le había llevado a la caída anteriormente. Ya en la cumbre de su carrera y habiendo abandonado a la mujer del videoclub, que le ayudó y acogió cuando estaba en el arroyo, se da cuenta de que todo lo que ha recuperado, su nueva vida de éxito en realidad es nada, porque se siente responsable de Perry, que sigue en el hospital. Y no puede ser feliz mientras él, y la chica que le había conseguido y su propia ex novia, no lo sean. Para saber el final mejor ver la película

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Esta idea de realizarse ayudando a los demás en vez de ayudándose a si mismo es recurrente en la Historia. Está en los textos del budismo, en el nuevo testamento, en la novelas de caballerías, en las novelas victorianas de Dickens y en un sinfín de géneros literarios más; y, por supuesto, también en muchas películas, tanto en forma de comedia como de drama y en producciones que proceden de industrias y culturas muy diferentes. Un ejemplo contemporáneo de “El rey pescador” y con el mismo mensaje moralizante es “Atrapado en el tiempo”. Bill Murray no escapa de su maldición hasta que olvida su egoismo y dedica todo su tiempo a mejorar la vida de los habitantes de la ciudad de la marmota.

vivir

Pero si hay una película que desarrolla esta idea esa es “Vivir” de Akira Kurosawa, del que ya decía Coppola que “un gran director de cine suele tener una o dos obras maestras en su filmografía, Kurosawa tiene seis o siete”, y está es a mi juicio una de las mejores, muy alejada de la épica de los samurais , rodada con el blanco y negro del neorrealismo y sin sonido ambiente, una película extremadamente seca, sin estilismos pero de planos y movimientos de cámara firmes, que narra los últimos meses de vida de un funcionario japonés (Takashi Shimura) en la posguerra con un cáncer mortal de estomago, que, desesperado porque su vida ha estado vacía por culpa de la rutina de su trabajo, se pregunta, ahora que va a morir, si algo de lo que ha hecho con su tiempo ha merecido la pena. Tras vagabundear por la ciudad asistiendo al día a día de las personas que le rodean se da cuenta de que no se puede vivir en la pasividad y decide emplear su trabajo de funcionario para construir un parque para sus vecinos, en vez de dejar pasar las horas en su mesa mirando papeles (la película arranca con un grupo de mujeres que van al ayuntamiento para pedir que se construya un parque para los niños del barrio, pero nadie les hace caso). Al final, cuando ya ha muerto sus amigos y familiares se reúnen para despedirle y recordar su vida, llegando a la conclusión de que fue en sus últimos días, ayudando a los demás, cuando realmente empezó a vivir.

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Recordando el campo de los mirlos

Posted in historia by J on abril 11, 2014

De todos los grandes imperios que han salpicado la historia ninguno tiene, en mi opinión, tan mala fama como el Imperio Otomano. La reputación de un imperio suele medirse en función de sus logros en alguna materia concreta, por ejemplo el romano en la ingeniería, o el británico, cómo precursor del modelo económico capitalista globalizador (se podría decir que la Compañía de las Indias Orientales fue la 1º multinacional de la historia). Sin embargo para Occidente Turquía siempre será la puerta de Asia, y por lo tanto, frontera de lo extraño y lo desconocido. Así lo veían los antiguos europeos, especialmente los que vivían más al este, serbios, griegos, búlgaros, rumanos… pueblos que durante largos periodos de tiempo fueron ocupados por los Otomanos, algunos 4 siglos. Las viejas heridas cicatrizan con dificultad.

Kosovo ha declarado su independencia (unilateralmente denuncian algunos, aunque la independencia no se da, se toma si es que quiere tener alguna legitimidad). Muchos países occidentales reconocen al nuevo estado, pero los serbios no aceptan la partición de su territorio, y menos en una zona con tanta importancia histórica como Kosovo. Y es que allí tuvo lugar el 28 de junio de 1389 la batalla del campo de los mirlos, entre los serbios al mando del príncipe Lazar y las tropas del sultán turco Murad I. Los serbios, que basaban su potencial en la caballería pesada sucumbieron ante los caballos de origen mongol de la caballería otomana, mucho más rápidos y resistentes. A pesar de no ser una batalla definitiva y que la anexión de Serbia tuvo lugar finalmente en 1459 (y hasta 1867, cuando los últimos soldados turcos abandonaron la fortaleza de Belgrado), el golpe psicológico a la joven y orgullosa nación fue grande. Los buitres se pasaron días alimentándose del ejercito de Lazar. Poco quedaba de las armaduras con adornos de oro que llevaban los príncipes. Y es que Serbia no era una nación atrasada ni pobre; con el arte religioso y sus iglesias anticiparon lo que luego sería el Renacimiento Italiano, pero sus logros fueron barridos por los otomanos y lo que no fue destruido se guardó en los monasterios ortodoxos (como el de Gračanica en Kosovo) que, construidos en la época de mayor esplendor que vivieron los Balcanes, el reinado del Emperador Esteban Dušan a mediados del siglo XIV, se repartían por el país, atesorando la memoria de los serbios.

Lazar

El príncipe Lazar Hrebeljanović un lunes por la mañana

Murad I

Murad I

“Serbia nunca ha traicionado a Europa y ahora Europa traiciona a Serbia” exclaman en las calles de Belgrado. Encajonados entre fuerzas formidables (el miedo de occidente, el empuje de Oriente) los serbios hayan una forma de autoafirmación en proclamar su derecho a no perder más territorio, a vivir en consecuencia a la historia que les han enseñado (por muy subjetiva que esta sea). Demográficamente los albaneses son mayoría en Kosovo (sus antepasados posiblemente fueron mercenarios llegados de Azerbaiján en el siglo XI, durante las invasiones árabes del sur de Europa) pero los Serbios tienen más muertos enterrados.

 Es muy poco probable que volvamos a ver una limpieza étnica en los Balcanes. En teoría es razonable pensar que las fuerzas militares de las Naciones Unidas sirvan de muro de contención para las posturas más radicales (el primer ministro serbio ya ha dicho que no utilizara la violencia para “recuperar” Kosovo), pero no debemos olvidar que tradicionalmente son los paramilitares más o menos descontrolados los que llevan a cabo las matanzas. Parece ser que los albaneses odian el licor de ciruela (muy típico de la zona) debido a que era con lo que se emborrachaban los partisanos serbios antes de sus incursiones al final de la segunda guerra mundial, un periodo de la historia menos vistoso que la guerra en si pero que muchos ocuparon en ajustar cuentas en medio del caos de la retirada nazi de los Balcanes y la llegada del Ejército Rojo.

De momento solo hay manifestaciones y algún ataque aislado en los puestos fronterizos, pero recordemos las palabras con las que las madres serbias saludaban a sus hijos al nacer durante la ocupación Otomana, la “larga noche Oriental”:

“Bienvenido al mundo, joven vengador de Kosovo”

Conan, un guión de Oliver Stone

Posted in cine by J on febrero 26, 2014

oliver en NAM

En mi opinión Oliver Stone es el Walt Whitman del cine americano, un constructor de su identidad nacional. Veterano de Vietman, estudiante de cine en New York, guionista y luego director de películas sobre la grandeza y la caída: Nixon, Morrison, Alejandro, Kennedy y Juliette Lewis todos sus personajes triunfan efímeramente para caer después en la ruina, que no en el olvido. Hombre hecho a si mismo y artista empieza su carrera como guionista demostrando una habilidad increíble para el lenguaje cinematográfico. Al contrario de otro compañero de generación, Coppola, que se inicia en el cine escribiendo el guión de Patton donde el autor se adapta a los formatos clásicos que luego reinterpretaría en la saga del Padrino, Stone desde sus comienzos apunta maneras de contestatario.

Supongo que luchar en la jungla da una manera diferente de percibir el espacio y el tiempo. Se abre camino con El expreso de medianoche y básicamente asusta a todo el mundo y le quita unos cuantos turistas a Estambul ese verano. Luego llega Conan, película difícil de juzgar donde las haya, uno de esos trabajos fallidos en su concepción que sin embargo sobresalen por el talento individual de los creadores principales (Stone, Milius, Robert E. Howard, y Polidouris).

El fuego y el viento vienen del cielo, de los dioses del cielo, pero tu dios es Crom.

Crom vive en la tierra.

Antes, los gigantes vivían aquí, Conan.

Y en la oscuridad del caos.

engañaron a Crom y le arrebataron el enigma del acero.

Crom se enfureció y la tierra tembló.

El fuego y el viento derribaron a los gigantes y cayeron al agua.

Pero en su ira, los dioses olvidaron el secreto del acero

en el campo de batalla.

Nosotros lo encontramos, pero sólo somos hombres.

Ni dioses, ni gigantes.

Sólo hombres.

…Dice Stone a través del personaje del padre de Conan, mezclando hábilmente en los cimmerios monoteísmo (…pero tu Dios es Crom), con el paganismo del mito de Prometeo (el robo del fuego/acero a los dioses para dárselo a los hombres). Como otras tantas pequeñas aportaciones para la recreación del mundo de Conan, la Era Hyboria; la mezcla del culto de Set, el animismo de las tribus nómadas, los adoradores del viento y las amazonas, los tótem animales, el culto a las serpientes y a los dioses guerreros. Llamarlo “espada y brujería” es simplificar demasiado.

conan

Conan fascina porque sus personajes no se parecen en nada a nosotros, pertenecen al tiempo de los mitos. Cada una de sus vidas es una pequeña tragedia sin objetivos, como la de un animal que no es consciente de si mismo, individuos enmarcados en un mundo oscuro y supersticioso, que apenas está despertando a su humanidad. Vemos, de una forma completamente descafeinada, escenas de canibalismo, orgías, bestialismo, tortura, y violencia como forma de vida. Mientras que en el cómic original Conan nos era presentado como un niño nacido en un campo de batalla, curtido como mercenario y aventurero, libre como el hombre primitivo; en la película Stone lo convierte en un refugiado, en una victima del saqueo ,que utilizado como gladiador, basa toda su existencia en la venganza. Su némesis, un James Earl Jones de ojos verdes que se transmuta en serpiente, asesina a su familia y roba la espada de su padre en lo que sería el clásico arranque de la historia del héroe. Pero hay matices importantes porque en este caso el villano es el que tiene un auténtico objetivo, algo que lo impulsa sin ayuda de nada más, la búsqueda del secreto del acero “una búsqueda que empecé siendo joven” y que concluye con una afirmación reveladora “la carne es más fuerte que el acero” algo muy sofisticado para un adorador de serpientes, como los antiguos habitantes de Katmandú y Delhi (una serpiente tienta a Eva, otra cubre la cabeza de Buda en su iluminación y otras tantas salpican la mitología prehistórica de las que no quedan crónicas pues no había escritura, tiempos de tribus que suenan más espada y brujería que los hyboreos y escitas de Conan, que por otra parte también existieron; los arios, los dorios, los pueblos del mar…. las primeras grandes oleadas migratorias en las que se mueve la fantasía de Conan y que conservan puro el exotismo y el misterio; como las torres de la serpiente de Thulsa Doom en la película esparcieron por el mundo, por la exigua civilización que se estaba forjando, los nuevos cultos masculinos, Zeus, Amón, Yavhe, modelos de Crom, y apartaron a la primigenia sociedad matriarcal del culto a la luna y a la fertilidad que solo nos legaron las famosas Venus, mujeres embarazadas sin brazos, símbolo de la tierra).

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Stone reconoce la superioridad de Thulsa Doom sobre Conan, del villano sobre el héroe. “Yo soy la fuente de la que tu manas” le dice a Conan para intentar evitar su muerte. Thulsa Doom es un gurú, un místico. Al contrario de otros tantos malvados del cine no le mueve la codicia, o el ansia de conquista sino la fe, es un líder religioso que proclama la liberación del esclavo sobre el amo, el siervo sobre el señor, el hijo y el padre, toma como concubina a la hija de un rey y se lamenta por Conan, por su fuerza desperdiciada cuando le condena a muerte. Le reprocha que le regalara la joya que estaba en el ojo de la serpiente a una mujer, pues considera que es caer en la tentación del placer mundano; sacrifica a una joven hermosa para probar una teoría. Es un personaje mucho más interesante que el protagonista y es porque Stone vio en él al verdadero revolucionario, no al Conan ladrón y vagabundo, sino al provocador, libidinoso, filosofo, nigromante y mago negro James Earl Jones.

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Por fin ha llegado el castigo.

Ha llegado el día del juicio.

Todo lo que es malvado, todo lo que tiene ojos,

vuestros padres, vuestros líderes.

Aquellos que se proclamen vuestros jueces.

Todos los que han mentido

y han corrompido la tierra.

Todos deben ser purificados.

Vosotros, hijos míos, sois el agua

que arrastrará lo que ya se fue.

En vuestras manos tenéis mi luz,

el brillo del ojo de Set.

¡Esta llama iluminará la oscuridad

en el camino al paraíso!

Oliver Stone-1982

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y de primer plato… violencia

Posted in cine by J on enero 9, 2014

I
Una gran parte de lo que se puede llamar cine contemporáneo es de origen oriental. Entendemos por contemporáneo el que es capaz de reflejar algo, aunque sea una pequeña parte, del mundo donde se ha gestado; esto no quiere decir que trate sobre un tema de actualidad,o incluir personajes verídicos o rimar con palabras que suenen a tecnología. Por el contrario, las películas que son hijas de su tiempo a menudo no necesitan de estos símbolos, por si mismas y desde el principio del metraje provocan una sensación como de estar entre amigos, bajas la guardia y, efecto curioso en el cine, olvidas las comparaciones; es decir, cuando se ve una película de género, pongamos western, la estética que nos muestran, las imágenes que maneja la historia recuerdan, se enlazan con otras películas. La ropa, los edificios, ¡la expresión de la cara de los actores… ¿Qué intérprete se atrevería a usar hoy las muecas de John Wayne en Río Bravo, o la mirada de sátiro de Malcom Macdowell en la naranja mecánica sin miedo a caer en el ridículo de la exageración? Sin embargo en una película de las que hablamos se nota una familiaridad que no tiene antecedentes, un escalofrío morboso que recuerda al que provocan las imágenes de desgracias en televisión, cerca de la excitación y el miedo de identificarse con la víctima, la ira contra la injusticias y por ultimo un momento de farsa final para relajar la tensión y respirar aliviados. Estas películas están tan cerca de nosotros que reflejan con demasiada frecuencia lo peor de la sociedad, ridiculizan los valores y tótem sagrados de la ética.

Afortunadamente para los amantes de lo incorrecto y los malos modales la violencia está de moda. Parafraseando a uno de los creadores de los efectos de Matrix “hemos puesto el listón tan alto que ya no hay listón”. Y es tal la maldad y la indiferencia que muestran los personajes de Ichi the killer, que Takashii Mike, su director, bien podría apropiarse de esta frase para definir su concepto de violencia.
Kakihara

II

Harmony Korine es lla otra cara de la moneda: el realismo duro, grotesco, también cercano a la farsa, pero inquietante por ser la verdad desnuda. Igual que las personas nos parecen extrañas sin ropa, porque vestidas es como nos hemos formado una idea de ellas, los personajes de este director nos provocan la sensación de todos estamos indefensos ante nuestras debilidades, que somos irremediablemente patéticos y trágicos. Por supuesto no es posible el equilibrio, las historias se truncan desde el comienzo. Por eso en Kids es el Sida quien pasa de la indefensa Chole Sevigny a Casper en la escena que cierra la historia y el comienzo de sus vidas adultas y en Ken Park la 1º escena consiste e el suicidio de un adolescente.

Tummler

Dice Werner Herzog “Cuando vi el pedazo de tocino frito pegado en la pared del baño en Gummo, me caí de la silla. (Korine) es una voz diáfana de una generación de realizadores que está tomando nuevas posiciones. Esto no va a dominar el mundo cinematográfico, pero ¿qué importa?”

La simple provocación no causa ningún efecto que no sea la risa a no ser que esté encuadrada en una historia. Y aunque yo no me fijé en el tocino frito de Gummo si que me va a resultar difícil olvidar la expresión indiferente de los ojos de los protagonistas mientras un padre prostituye a su hija para ellos, o cuando Takashii Mike literalmente raja de arriba abajo los estereotipos de amor entre un hombre y una mujer. Muchas veces se ha visto como el chico salva a su amada de las garras del malvado que la tiene retenida, para después fugarse con ella hacia una hermosa puesta de sol. Sin embargo Ichi se masturba mientras golpean a la prostituta de la que se ha encaprichado (por decir algo amable) y cuando finalmente se decide a ayudarla no es por amor, sino por la codicia de sustituir al agresor en su juego masoquista “Te dije que lo mataría por ti…no te preocupes, a partir de ahora, te pegare yo…” es la frase que mejor hace equilibrio entre el terror y la comedia en toda la película, una dualidad muy propia del cine japonés
(Hana bi, el mayor éxito de Kitano, es definida por muchos críticos como “un poema de amor y horror”). Estos directores recogen los frutos de la exposición de la privacidad y los sentimientos, de la liberación de la moral para contarnos historias que nos estremezcan por lo que puede haber de ellas en nosotros mismos y en lo que nos rodea. Y debemos agradecerles esa “voz diáfana”.

III

chica con cancer de mama en gummo

Los protagonistas de Gummo son como aliens de mirada perdida. Una burla sobre la imagen casi mitologica del protagonista rubio, joven y profundamente occidental de gran parte de los sueños de grandeza en el cine y la literatura. Bret Easton Ellis (compañero generacional de Korine y autor de American Psycho) en su novela “Menos que cero” , conduce a muchos de estos herederos del mundo a la oscuridad y el nihilismo entre dinero y peliculas snuff. Ángeles rubios y bronceados que en Gummo parecen haber pasado por un proceso de mutación. De igual forma la muchacha maltratada por Ichi lleva una mascara para infundirnos terror. La mitad de su cara esta limpia, intacta, y su ojo nos mira hasta con dulzura, pero la otra parte está desfigurada, el ojo como un muñón , la nariz hundida, la sangre reseca en la frente y la boca.

Otra burla de las buenas intenciones con paralelismos en las dos películas es que sus personajes están habituados a llevar caretas, adornos, signos tribales postapocalipticos, reciclados de la cultura popular y la mitología es su versión más oscura. Personalmente siempre me ha gustado cuando en una película el protagonista evoluciona fisicamente. No me refiero a casos extremos como Robert Deniro en Toro Salvaje. Hablo de algo más sutil, cuyo ejemplo perfecto seria Jack Nicholson en Chinatown con su célebre cicatriz que nos recuerda durante casi media película que esa es una historia de violencia, incesto y otros temas muy poco asépticos. En Ichi The Killer, Kakihara, el yakuza perseguido por Ichi, nos muestra una cara con las mejillas cortadas formando una expresión que muy pronto veremos copiada en la nueva película de Batman. Las niñas en Gummo entrenan para ser stripers. Los escolares en Ichi the killer violan a sus compañeras. No es casualidad que en ambas la cámara de videoaficionado sea un recurso para evocar recuerdos, suposiciones y revelaciones para los personajes; nos lleva a donde la historia no puede ir por si misma.