cambio de dirección

28 04 2008

estamos en www.dealguienparanadie.org





Buenas películas con buenas intenciones

4 03 2008

Hay actores que llevan a un personaje grabado en la cara, por costumbre o nacimiento parecen destinados a identificar emociones iguales en todas sus películas, son especialistas en su rol y la versatilidad que ha veces tanto se admira en los actores pierde su importancia.

irons

Por ejemplo Jeremy Irons, que materializa con la expresión de su cara la pasión contenida, la sensación de estar siempre a punto de explotar. O los actores de sonrisa perenne, como Robin Williams, esxperto en transmitir inocencia casi siempre contrapuesta a algún tipo de brutalidad (un niño en “Jack”, un profesor liberal en “El club de los poetas muertos” o un locutor de radio en zona de guerra en “Good Morning Vietman”. En la película a la que pertenece el fragmento de arriba (“El rey pescador) interpreta a un “buen chiflado” que pierde a su mujer en un asesinato colectivo alentado, involuntariamente, por un programa de radio que dirige el inefable Jeff Bridges, que al encontrarse con él por casualidad y carcomido por la culpa decide ayudarle en lo que pueda, que resulta ser conquistar a una chica (también expresión de lo inocente: pequeña, delgada, extremadamente pálida).

robin

Mientras que en la mayoría de los guiones convencionales el final consistiría en que el chiflado se lleva a la chica y el arrepentido locutor limpia su conciencia aquí nos encontramos con un giro interesante, y es que una vez que consiguen su objetivo y la pareja está poco menos que formalizada, Perry (así se llama el particular Romeo) revive la muerte de su mujer y se queda catatónico, con lo que el final feliz queda truncado, y el locutor, Bridges, lejos de compartir el destino trágico de su nuevo amigo recupera la confianza en si mismo y vuelve a su programa, y además con el mismo tono agresivo que le había llevado a la caída anteriormente. Ya en la cumbre de su carrera y habiendo abandonado a la mujer del videoclub, que le ayudó y acogió cuando estaba en el arroyo, se da cuenta de que todo lo que ha recuperado, su nueva vida de éxito en realidad es nada, porque se siente responsable de Perry, que sigue en el hospital. Y no puede ser feliz mientras él, y la chica que le había conseguido y su propia ex novia, no lo sean. Para saber el final mejor ver la película

bill

Esta idea de realizarse ayudando a los demás en vez de ayudándose a si mismo es recurrente en la Historia. Está en los textos del budismo, en el nuevo testamento, en la novelas de caballerías, en las novelas victorianas de Dickens y en un sinfín de géneros literarios más; y, por supuesto, también en muchas películas, tanto en forma de comedia como de drama y en producciones que proceden de industrias y culturas muy diferentes. Un ejemplo contemporáneo de “El rey pescador” y con el mismo mensaje moralizante es “Atrapado en el tiempo”. Bill Murray no escapa de su maldición hasta que olvida su egoismo y dedica todo su tiempo a mejorar la vida de los habitantes de la ciudad de la marmota.

vivir

Pero si hay una película que desarrolla esta idea esa es “Vivir” de Akira Kurosawa, del que ya decía Coppola que “un gran director de cine suele tener una o dos obras maestras en su filmografía, Kurosawa tiene seis o siete”, y está es a mi juicio una de las mejores, muy alejada de la épica de los samurais , rodada con el blanco y negro del neorrealismo y sin sonido ambiente, una película extremadamente seca, sin estilismos pero de planos y movimientos de cámara firmes, que narra los últimos meses de vida de un funcionario japonés (Takashi Shimura) en la posguerra con un cáncer mortal de estomago, que, desesperado porque su vida ha estado vacía por culpa de la rutina de su trabajo, se pregunta, ahora que va a morir, si algo de lo que ha hecho con su tiempo ha merecido la pena. Tras vagabundear por la ciudad asistiendo al día a día de las personas que le rodean se da cuenta de que no se puede vivir en la pasividad y decide emplear su trabajo de funcionario para construir un parque para sus vecinos, en vez de dejar pasar las horas en su mesa mirando papeles (la película arranca con un grupo de mujeres que van al ayuntamiento para pedir que se construya un parque para los niños del barrio, pero nadie les hace caso). Al final, cuando ya ha muerto sus amigos y familiares se reúnen para despedirle y recordar su vida, llegando a la conclusión de que fue en sus últimos días, ayudando a los demás, cuando realmente empezó a vivir.